Algunas aclaraciones

In Blog by Javier Rodríguez Godoy0 Comments

El de detrás soy yo.

El de detrás soy yo.

La mayoría de medios de comunicación españoles han publicado la noticia sobre la detención de Javier García Roche por presuntos maltratos a su ex novia. En privado, en Vidas ajenas hemos recibido mails con un tono admonitorio sobre “por qué publicamos un reportaje sobre maltratadores”. Os lo vamos a explicar:

  • No trabajamos sobre etiquetas: ni de presuntos maltratadores, ni de banqueros, ni de presos, ni de antiguos drogadictos, ni de enfermos mentales. Trabajamos sobre personas y contamos sus historias lo mejor que sabemos. Buceamos en la complejidad que hay bajo la superficie de cualquier vida personal. Nos interesa lo marginal más que los poderosos, el lado oscuro del corazón humano más que la convención de las masas, la complejidad, las contradicciones, la pobreza vil, la enfermedad incomprendida y la superación voluntaria.
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  • Si es cierto que estamos en una democracia basada en el Derecho, todos los ciudadanos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Las noticias sobre el “rey Chatarrero” están escritas en un lenguaje impreciso, más pendientes de la velocidad con que se publique que de la confirmación de los datos. “Habría sido detenido [¿con qué condición?] la pasada tarde-noche [¿15 de junio?] por una patrulla de los Mossos d’Esquadra. Así lo han confirmado fuente policiales a LaVanguardia.com, las mismas que aseguran que Roche aún estaba detenido a las 15.00 horas [¿16 de junio?] a la espera de pasar a disposición judicial.”, publica la Vanguardia (junto a los medios que replican su contenido), que basó la noticia en un tweet. Stephen King cree que escribir en voz pasiva es de cobardes: “la reunión ha sido convocada a las siete”, escribe en Mientras escribo. Si la has convocado tú o le han detenido los Mossos, da la cara o que ellos sean el sujeto activo de la acción.

     
    Bastaría con llamar a la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Cornellà para confirmar la noticia y eliminar la imprecisión de un “habría”. Un vistazo a la actividad de Roche en Facebook el día 16 de junio: a las 11:00 de la mañana estaba en un coche yendo a Gijón y a las 15:00 terminaba de darse una carrera por un parque de la ciudad. Las mismas fuentes que confirmaron que estaba detenido a las 15:00 podrían estar equivocadas o hay un fallo de redacción que no comprendemos.

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  • Si se confirma la noticia, no despublicaremos el contenido por varios motivos. Porque es nuestro trabajo. Porque no podemos impedir la violencia en la especie. Porque seguimos condenando la violencia [¿es necesario decirlo?]. Porque queremos saber o, como lo expresó Aristóteles en la Metafísica: porque el Hombre tiende a saber. ¿Por qué seguís viendo documentales sobre psicópatas?
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  • Una reflexión sobre los hábitos sociales. La policía del pensamiento ha aparecido con las redes sociales. Compartimos más, también opiniones, y censuramos con toda la contundencia de la que somos capaces. Los agentes de la corrección política saben a quién se le puede dar un programa de televisión, cómo se comporta una mujer, qué es la buena educación y cómo arreglar el país. Podría ser un buen tema para un nuevo reportaje.
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  • Mientras estamos trabajando en el reportaje sobre el estigma que padecen las personas con trastorno mental, nos damos cuenta de que los prejuicios sobre los hombres de barrio como Javier García Roche arrastran sus propias miradas de incomprensión. El humorista David Broncano parodió el intento de lenguaje culto del chatarrero en el programa de Buenafuente. El supuesto de base de la parodia nos pareció desesperanzador porque condenaba a los que no eran de los suyos: la cultura no puede pertenecer a las clases bajas, sino que es propiedad de cierta élite con estudios mínimos capaz de decidir quién tiene el derecho de aprender a tocar un violín.

     
    Me recuerda a lo que me dice un amigo francés sobre sí mismo: si no pronuncian bien mi idioma, no les contesto. En el caso que nos ocupa, parece que se espera que un boxeador con un pasado violento y pocos recursos dé la oportunidad para confirmar los prejuicios. La pobreza y el juicio anticipado son, también, violencia. Nos parece reduccionista culpar a alguien por ser pobre, por tener una enfermedad o por caer en las drogas.

  • Algo más sobre los medios. El chatarrero es una figura pública. La noticia aparece la misma semana que el protagonista estrena su programa en Cuatro. No hay duda de que es de interés para la sociedad. El tratamiento, en cambio, nos hace sospechar de que se estén sumando más a la victoria de conseguir audiencia que a confirmar o desmentir la noticia.
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  • Una última reflexión: los que contamos historias tratamos con información muy sensible. La información es capaz de etiquetar a alguien para siempre, culparlo, hundirlo o elevarlo. En caso de que un juez lo declare inocente o haya una denuncia falsa, sería conveniente que los medios restituyeran el estatus del protagonista.
     
    Lo vemos claro en los seguimientos informativos de un juicio público. Un supuesto padre mata a una supuesta hija. Antes de la sentencia, ya reconocemos al protagonista de la historia. Si le declaran culpable, el pueblo y la Justicia coincidirán en el veredicto. Si le declaran inocente, no habrá seguimiento informativo de cómo el protagonista trata de quitarse el estigma creado por el morbo y el entretenimiento. Los cínicos, según Kapuściński, no sirven paro este oficio. O no deberían servir.

A todos los que nos escribís acusándonos: no somos jueces y continuaremos buscando historias que remecen los sólidos cimientos morales de una ciudadanía ejemplar.

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