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Cómo entrevistamos a Joan Antoni Melé (y un vídeo de Saramago)

In Blog by Javier Rodríguez Godoy0 Comments

Fue difícil concertar una cita porque anda siempre liado y no vive en Barcelona. Tuvo que desplazarse casi una hora para llegar a la cita. Lo entrevistamos por fin el 14 de enero, tras dos intentos fallidos.

¿Dónde? Un amigo de Joan A. Melé le prestó el despacho de la Fundación Guné, en Barcelona, el tiempo que hiciera falta.

¿Cómo? Creía que sería una entrevista corta, pero se alargó. Hemos publicado cuatro reportajes y he aprendido que las entrevistas para el vídeo son mejores cortas: para el entrevistado y para la edición.

Yo preparé una entrevista de 20 minutos. Estuvimos más de una hora. Durante la entrevista creí ver síntomas de cansancio en Melé, pero fue un error. Cuando terminé me dijo si me quedaba alguna pregunta más, que no me preocupara.

—Muchas —le dije.
—Pues venga, siéntate otra vez —dijo.

Y me senté. Se convirtió entonces más en una charla que en una entrevista. Mi compañero cámara también se animó a preguntar. Joan A. Melé tenía respuestas para todos y parecía rejuvenecer a medida que profundizaba en las desigualdades, el capitalismo y la educación de los jóvenes.

¿Qué? Hablamos de dinero, de banca, de crisis financiera, de cómo está el mundo, de hacia dónde se dirige, de por qué lucha, siendo una persona frente a siete mil millones que habitamos la Tierra.

—Porque este no es el mundo que quiero —contestó.

Nos fascinó (hubo consenso) cómo Joan A. Melé respondía a las preguntas con un análisis del contexto profundo. Cuando parecía que se había ido de la pregunta, la retomaba y concluía con una frase certera. Daba en el clavo.

Ha escrito dos libros y lleva casi 2.000 conferencias. Tiene un discurso muy bien estructurado y lo sabe explicar. Lo explica bien no tanto porque lo haya repetido sino porque le apasiona.

La impresión general ha sido la de conocer a un hombre apasionado. No hay fisuras en eso. Gandhi sentenció que las ideas, las palabras y los hechos deben ser coherentes. También dijo que debías ser el cambio que querías ver. Esos mensajes filosóficos los encarna Joan A. Melé. No hay duda de ello y basta hablar con él y repasar sus actividades para darse cuenta.

Se ha hecho autónomo con 63 años y ha renunciado a su pensión, que suponía el 90% de su sueldo como director de banco. Se ha liado.

¿Por qué? Lucha por ver otro mundo. Le satisface. Dijo que una vida cómoda es una vida miserable. Es una gran cita.

—Veo a mis amigos envejecidos, que solo hablan de grandes comilonas y que me invitan a jugar al golf. A ver, yo no juego al golf. A mí me apasiona esto —dijo.

“Esto” es cambiar el mundo a través de nuestra relación con el dinero: con conciencia. Es lo dijo Saramago: que la alternativa al neoliberalismo se llama conciencia. Nadie le entendió.

¿Algo más? Bajamos las escaleras del edificio con Joan A. Melé y nos quedamos media hora más hablando en la calle. Hablamos sobre el periodista Daniel Estullin y sobre el método de enseñanza Waldorf. En concreto, de la escuela Til·lé de Barcelona.

Es decir, nos extendimos en los remedios para curar un mundo enfermo con una economía ficticia.

Esperamos que se transmita algo de todo esto en el vídeo que publicaremos.

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