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Diez obras de periodismo narrativo que regalar en el Día del Libro

Listamos algunas de los libros de periodismo narrativo que nos enseñan algo con cada relectura. ¿Sugieres alguna más?

Vidas al límite, de Juan José Millás

Este libro es en parte responsable de que se nos ocurriera montar un proyecto como vidasajenas.es. Leímos reportajes de gente corriente, aunque en situaciones excepcionales, y nos pareció estar leyendo relatos breves. Pero no: eran reportajes periodísticos. La atmósfera, los diálogos, el clima y las escenas, en cambio, no pertenecían a lo que habíamos etiquetado como periodismo. Todavía no somos capaces de hacer un reportaje interesante sobre una ama de casa. Pero releeremos a Millás hasta que nos salga.

Hiroshima, de J. Hersey

Es quizás la obra cumbre del periodismo narrativo, a pesar de Truman Capote. Aunque quizá sea decir mucho, no porque no lo merezca Hiroshima, sino por tanto y tan sublime como se ha publicado en el mundo. La obra de Hersey narra las historias de seis personas que sobrevivieron a la explosión de la bomba nuclear. El arranque se te pega para siempre como un recuerdo:

Exactamente a las ocho y quince minutos de la mañana, hora japonesa, el 6 de agosto de 1945, en el momento en que la bomba atómica relampagueó sobre Hiroshima, la señorita Toshiko Sasaki, empleada del departamento de personal de la Fábrica Oriental de Estaño, acababa de ocupar su puesto en la oficina de planta y estaba girando la cabeza para hablar con la chica del escritorio vecino. En ese mismo instante, el doctor Masakazu Fujii se acomodaba con las piernas cruzadas para leer el Asahi de Osaka en el porche de su hospital privado, suspendido sobre uno de los siete ríos del delta que divide Hiroshima; la señora Hatsuyo Nakamura, viuda de un sastre, estaba de pie junto a la ventana de su cocina observando a un vecino derribar su casa porque obstruía el carril cortafuego; el padre Wilhelm Kleinsorge, sacerdote alemán de la Compañía de Jesús, estaba recostado —en ropa interior y sobre un catre, en el último piso de los tres que tenía la misión de su orden—, leyendo una revista jesuita, Stimmen der Zeit; el doctor Terufumi Sasaki, un joven miembro del personal quirúrgico del moderno hospital de la Cruz Roja, caminaba por uno de los corredores del hospital, llevando en la mano una muestra de sangre para un test de Wasserman; y el reverendo Kiyoshi Tanimoto, pastor de la Iglesia Metodista de Hiroshima, se había detenido frente a la casa de un hombre rico en Koi, suburbio occidental de la ciudad, y se preparaba para descargar una carretilla [9] llena de cosas que había evacuado por miedo al bombardeo de los B-29 que, según suponían todos, pronto sufriría Hiroshima. La bomba atómica mató a cien mil personas, y estas seis estuvieron entre los sobrevivientes. Todavía se preguntan por qué sobrevivieron si murieron tantos otros. Cada uno enumera muchos pequeños factores de suerte o voluntad —un paso dado a tiempo, la decisión de entrar, haber tomado un tranvía en vez de otro— que salvaron su vida. Y ahora cada uno sabe que en el acto de sobrevivir vivió una docena de vidas y vio más muertes de las que nunca pensó que vería. En aquel momento, ninguno sabía nada.

El hambre, de Martín Caparrós

Antes que del libro, hablemos del hombre: Martín Caparrós es un periodista raro y brillante. Alumbra los objetos y los hechos que narra como con una luz de quinque: despacio, mientras descubre, a tientas y delicadamente los pliegues más oscuros, o los que nadie había mirado todavía, de un asunto. Sobre el libro, una cita suya de la entrevista publicada en Altaïr: “Nada me impresionó más que entender que la pobreza más cruel, la más extrema, es la que te roba también la posibilidad de pensarte distinto. La que te deja sin horizontes, sin siquiera deseos: condenado a lo mismo inevitable.”

Zona de obras, de Leila Guerriero

La editorial Círculo de Tiza reúne los artículos de Leila Guerriero sobre qué es el periodismo narrativo y cómo lo practica. Como destacó Millás en su reseña sobre la obra, Guerriero es una india que combate “los adjetivos fáciles, los sustantivo obvios, las frases hechas, la sintaxis previsible, el orden gramatical dominante, el orden a secas”.

Relato de un náufrago, de García Márquez

Una historia periodística que parece de ficción tejida por Gabriel García Márquez. El protagonista de la historia es Alejandro Velasco, un marino de la armada colombiana que pasa días a la deriva en una balsa, sin comida ni agua. Es un relato absorvente, con un detalle maravilloso: cuando el náufrago llega a tierra no tiene una necesidad imperiosa de comer o de beber, sino de contar lo que le ha pasado.

Retratos, de Gay Talese

Talese es uno de los periodistas que como Tom Wolfe o Truman Capote revolucionó las formas del periodismo. Criticado primero y alabado después, escribió algunos de los perfiles memorables del género. Muchos recuerdan el de Frank Sinatra está resfriado, pero hay muchos más. Y todos están reunidos en este libro.

Periodismo narrativo, de Roberto Herrscher

Primero leímos el libro. Después fuimos a hablar con Roberto Herrscher. Por último decidimos iniciar nuestro proyecto. Nos convenció. Roberto Herrscher es periodista narrativo, director del máster de periodismo UB & Columbia y autor de este manual de referencia. Cuenta el método y analiza autores indispensable. Lo consultamos a menudo porque no basta con saber algo sobre periodismo narrativo, hay que practicarlo. Recuero una sentencia de García Márquez:

Los datos básicos no cuentan toda la verdad: es necesario recrear la atmósfera, explorar la psiquis de los personajes, buscar el detalle asombroso. Ir, en suma, más allá de lo evidente

¿Nos recomiendas alguno más?

Acerca de Javier Rodríguez Godoy (60 artículos)
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  1. 10 obras de periodismo narrativo que recordar el Día del Libro

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