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Nuestro narrador

In Periodismo by Javier Rodríguez Godoy0 Comments

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Con el reportaje de Miguel Noguera me equivoqué de narrador. Utilicé un narrador subjetivo, que estaba dentro de la historia. Era un personaje más. Quien escribía y quien narraba coincidían, por decirlo así, y, aunque no sea ficción, esas cosas me importan en los reportajes periodísticos. Quiero decir que no es un problema exclusivo de la literatura y que le quité protagonismo al protagonista. Me puse en medio.

Es un “yo” que no pintaba nada. Injustificado. Ahora lo veo como una evidencia. El reportaje cojea, hay más vuelo superficial y sensaciones del narrador que información sobre el protagonista. Es, además, un narrador personaje con aire de omnipotencia. Tuvo su función: ver que estaba mal más adelante.

Estamos siguiendo el Curso de teoría y práctica del relato, como os avanzamos hace unos meses. Leí la teórica sobre narradores y me pareció que no iba conmigo, que se podía suplir con intuición, pero cuanto más pienso en el boceto del reportaje sobre el Rey Chatarrero más vuelvo a esas páginas. Nuestro narrador, el de vidasajenas.es, me he dicho esta mañana frente al párrafo subrayado, no puede ser un personaje de la historia. Nuestro narrador debe estar fuera y puede parecerse al narrador de Marguerite Duras, al de las cámaras de cine. Es un narrador cuasi omnisciente, donde la omnisciencia es la capacidad del periodista de obtener la información, que se adapta a los relatos que pueden contarse con los hechos y los gestos del personaje. Nada más.

Fue un atrevimiento ingenuo tratar de ponerse en la cabeza del protagonista en un relato de no ficción como el de La dimensión Noguera. De todos los narradores que la teoría literaria ha listado, nos quedamos con uno muy sencillo, el del observador que solo puede focalizar en un personaje, que sabe lo que sabe el personaje y que ve lo que ve él.

Tipos de Narradores

De todos los narradores que he estudiado o que he podido conocer (como a los buenos amigos) este es el que mejor se ajusta a una voluntad de estilo muy clara y creo que muy honesta: el narrador que quiere mostrar en lugar de decir. No hay invención, si acaso poca habilidad.

Con ese narrador me armé para reunir las escenas que creí más representativas de la vida y obra de Marcos Ana. Seguí el consejo de, como siempre, de Jordi Pérez Colome, pero también el de Tom Wolfe al definir una de las características del periodismo narrativo: la construcción del relato sin conectores, escena por escena.

Me encanta equivocarme.

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